23 junio 2010

lalla lalla lalla

Cuando buscamos información sobre LLPSI en la red, la primera frase que se encuentran los nautae interretiales al llegar a  www.lingualatina.es  no es, como cabría esperar, de su autor, Hans Orberg, sino de Comenius, quien, ya en el s. XVII, sostenía que la vía para llegar a los autores eran los textos artificiose constructos: "Mysterium igitur Methodi linguarum novissimae totum in eo erit, ut per libellos quosdam artificiose constructos, in auctores VIA certa, brevis et amoena recludatur".

Pues bien, lo que muchos de nuestros lectores quizás no sepan acerca de Orberg es el profundo conocimiento de la literatura latina que el maestro poseía y el celo con el que actuó a la hora de construir los textos que encontramos en FAMILIA ROMANA. Como muestra, dos botones:

En primer lugar, en las líneas 1-10 del cap. III, Puer improbus, encontramos a Iulia, una niña de cinco años, cantando alegre: lalla, lalla, lalla  y suscitando con ello el enfado de su hermano mayor.

Se trata de una canción de cuna, con la que las nodrizas romanas dormían a los niños pequeños, tal y como se recoge en 'Fragmenta Poetarum Romanorum', de A. Baehrens (Leipzig, 1886), pág. 34:
NUTRICUM cantilens.
lalla lalla lalla | i, aut dormi aut lacta (1)
También la podemos encontrar en 'Roman Life in Latin Prose and Verse', de H. Thurston Peck y R. Arrowsmith (1894), junto a otros textos como éste:
Un Encantamiento contra las torceduras
Huat, hanat, huat (2), ista pista sista (3).
El propio W. H. D. Rouse, cuya extensa y variada producción alcanzó hasta las canciones en latín, escribió una nana basándose en aquella:
Lullaby

lalla, lalla, dormias.
manet hoc ecce leve cubile:
dormias, ocelle mi.

flosculos profudero:
rosa rubere breve videtur
usque quaqu' ego maneo

sum precata tibi deos
lacrima ne qua madida tingat
or' amata pueruli.

lalla, lalla, mel meum:
quid ita dulce, quid ita suave,
lalla, lalla, corculum 
Por último, en Myspace podemos escuchar la versión que ha hecho la soprano Letizia Calandra: Aut Dormi Aut Lacta 

El segundo botón de muestra lo encontramos en el cap. X, Bestiae et homines, y también nos viene dado de la mano de Iulia. Así, en las líneas 66-67 leemos:
Itaque puella ludit cum cane sua Margarita.
Iulia: "Cape pilam, Margarita".
Pues bien, tampoco el nombre de la perrita de Iulia está escogido al azar, pues se trata de "la misma perra" que encontramos en Petronio, Satyricon, 64, 9, peleándose con el perro guardián de Trimalción, Scylax:
Nec non Trimalchio ipse cum tubicines esset imitatus, ad delicias suas respexit, quem Croesum appellabat. Puer autem lippus, sordidissimis dentibus, catellam nigram atque indecenter pinguem prasina involuebat fascia, panemque semissem ponebat supra torum, ac nausia recusantem saginabat. Quo admonitus officio Trimalchio Scylacem iussit adduci "praesidium domus familiaeque". Nec mora, ingentis formae adductus est canis catena vinctus, admonitusque ostiarii calce ut cubaret, ante mensam se posuit. Tum Trimalchio iactans candidum panem: "Nemo, inquit, in domo mea me plus amat." Indignatus puer, quod Scylacem tam effuse laudaret, catellam in terram deposuit hortatusque ut ad rixam properaret. Scylax, canino scilicet usus ingenio, taeterrimo latratu triclinium implevit Margaritamque Croesi paene laceravit.
La prueba de que la coincidencia no es casual, además de un comentario que el autor nos hizo hace años cuando nos dirigíamos desde Cádiz hasta Málaga, acompañándolo en sus intervenciones en las Universidades de estas dos ciudades, la tenemos en el Colloquium decimum (COLLOQVIA PERSONARVM, pag. 25), en el que la perrita vuelve a aparecer y es descrita en términos parecidos, aunque alejados de la crudeza de Petronio:
Iulia et Syra in horto ambulant cum Margarita, cane Iuliae parva et crassa.

Et iam hactenus. Sirva este post de final de curso como homenaje póstumo a Hans, maestro y amigo.

___________________________________
NOTAE:
(1) schol. ad Persii 3, 16 quae (nutrices) infantibus, ut dormiant, solent dicere saepe | lalla tertium om. Pragenesis

(2) "abracadabra"
(3) = istam pestem sistam

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Estoy firmemente convencido de que los comentarios en un blog son necesarios y, además, dicen mucho acerca del interés de los lectores por éste.
Por ello nunca he sido partidario de censurarlos ni borrarlos. No obstante, suscribo todas y cada una de las palabras de Jordi Adell: "Sobre los comentarios en este blog".