01 noviembre 2005

comentario desde Madrid

Yo he empezado este año con el método en un colegio de Madrid. El primer sorprendido soy yo porque mis alumnos son capaces de ir entendiendo el latín sin necesidad apenas de explicaciones sintácticas. Veo una diferencia entre 1º y 2º: las de 2º saben mucha sintaxis y gramática, pero no entienden el latín: saben lo que hay en la pizarra, pero no lo que quiere decir todo ese conjunto de reglas. Los de 1º van entendiendo el latín: no saben que eso es un acusativo, ni un genitivo, ni nada de eso, pero ven el texto latino y lo entienden. Me sorprendió ayer cuando leímos una frase con muchas palabras acabadas en -i (nominativos plurales y genitivos singulares de la 2ª) y ninguno se planteó nada raro en la frase. Les pedí la traducción y la hicieron. Las de 2º se habrían parado a plantearse cuál era genitivo y cuál nominativo, pero los de 1º como si nada, como si fuese español. Yo no les explico, por ejemplo, el acusativo y luego vemos ejemplos. Hago lo contrario. Leo un texto y, desde que sale algo nuevo, les pregunto qué es lo que entienden (por el ejemplo el acusativo en la oración Marcus Iuliam pulsat). Ellos conocen ya de antes la forma Iulia, pero en el texto aparece Iuliam y según aparece esa forma les pregunto qué es lo que entienden. Ellos lo entienden. Les pido la traducción y la hacen bien. Como ya sé que la hacen bien yo no les pido más traducciones de acusativos, porque se que lo han entendido y lo único que hacemos es leer. Al final les pido que me resuman el texto. Y lo resumen en un 90% (sin haberles explicado la morfología). Una vez hecho esto leo de nuevo el texto para ver el vocabulario, pero no les digo el significado de las palabras que no entienden, sino que los oriento para que ellos deduzcan el significado a través de otras palabras: "es un sinónimo de..." (y les digo un palabra en latín que ellos conocen), "es lo contrario de...", "en español de ahí deriva tal palabra". Pero yo nunca les traduzco nada. Pongo un ejemplo: en las primeras lecciones salió la palabra ceteri. Ninguno la entendía. Y les puse en la pizarra: In Africa multi fluuii sunt: unus magnus est. Ceteri parui sunt. Con esto, un poco de gesticulación y un dibujo de África en la pizarra con muchos ríos pequeños y uno grande, les sirvió para saber qué era ceteri. Lo importante es que lo entiendan dentro de una frase, no como palabra suelta. Una vez entendido esto, les explico esas palabras con nuevas terminaciones, extrayéndolas del texto y poniéndolas al lado de las que están en nominativo para que vean las diferentes formas que adopta y cuando se usa cada una (sin hablarles de acusativo ni de caso). Una vez oigan la explicación te dirán lo que a mí: "¡aah!, o sea, un complemento directo". Ellos entienden el latín por el propio latín, no por el español. Es verdad que el texto solo no vale muchas veces, sino que hay que usar también algo de imaginación. Los niños, o al menos los míos, se extrañan mucho porque no les explico las cosas, sino que hago que ellos las deduzcan. Esto es mejor que ser nosotros los que le demos todo hecho. Por lo que planteas de las preguntas de sintaxis y morfología, te digo que eso lo trabajaré yo en 2º. Pero lo haré a partir de textos que ellos entiendan: leeremos un capítulo del Oerberg y cuando ya lo entiendan, entonces ahí trabajaremos el análisis, pero sabiendo ellos qué dice el texto. Y con la morfología lo mismo: analizaremos morfológicamente las palabras cuando ellos las entiendan y nunca antes. Sé que todo es nuevo, también para mí, pero lo que llevo visto hasta ahora, me va gustando. Comenzaré la lección 5 la semana que viene y a partir de ahí empezaré yo a hablarles (o intentarlo al menos) en latín. He esperado hasta ahora para que ellos tuviesen un vacabulario base para que vean que el latín es un medio de comunicación y no una asignatura de colegio que hace favores al departamento de lengua española para que los niños practiquen la sintaxis. Un saludo, Alejandro Pastor

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Estoy firmemente convencido de que los comentarios en un blog son necesarios y, además, dicen mucho acerca del interés de los lectores por éste.
Por ello nunca he sido partidario de censurarlos ni borrarlos. No obstante, suscribo todas y cada una de las palabras de Jordi Adell: "Sobre los comentarios en este blog".